martes, 16 de agosto de 2016

The Wright place


Un esclavo bidimensional
alza sus ojos al cielo,
que abarca ventanas
de luz fragmentada
en cuantos de color.

Visiones europeas
en la pradera americana,
atacada sin piedad
por líneas de sol,
de gotas furiosas,
de hormigón caliente
y metal domesticado.


La planicie orgullosa
se eleva a las alturas,
las ecuaciones invocan
a partículas esquivas,
los haces de luz
estallan en las aristas,
y llueven muones
en todas las esquinas.


Espíritus de rectángulo
escalando la memoria del día,
protones verticales
subiendo torres de energía.


Mieses de acero.


Las máquinas tocan
melodías febriles,
from Chicago,
from Chicago,
en desfiladeros artificiales
donde el aire respira.

Nubes imaginarias
flotando a la deriva,
rascacielos oscilantes
de vértigo y calor,
engranajes ocultos
entre venas de petróleo
y cortinas de vapor.

Horizontes contra plomadas,
retículos de espacio
y tiempo desarticulado,
desintegrado por un jazz
que palpa la noche
y esculpe la nada.


En alguna parte los relojes se ríen,
y el presente se confronta
a las partículas de memoria.

sábado, 19 de septiembre de 2015

Andrei Rublev


Desde el barro húmedo y aplastado del dolor,
desde el metal humeante de las pasiones que agonizan,
desde los gritos inaudibles de los caballos caídos,
forjemos nuevos sonidos
que inunden nuestras esperanzas.

Arrebato y verdad.

lunes, 27 de julio de 2015

Dando brillo



Ceci n'est pas une pipe

Esto no es una pipa.

Es donde arden las ilusiones heridas.



Esto no es el lago Erhai.

Es un espejo entre dos personas.



Esto no es un espejo.

Es una frontera entre amor y desamor.



Esto no es un muro.

Esto soy yo.


Esto no es un poema,
es una tortuga entre símbolos,
equivocándose, incapaz de ver
que en  el brillo de los arrozales
se oculta el acero de la realidad.

martes, 7 de julio de 2015

Radiactividad emocional


Ella se aleja por la pradera
de un mundo lejano,
yo tumbado mirando
desde las cuencas vacías
de mi cráneo blanquecino.

Paralizado, mis pulsaciones robadas
por mi imagen en sus últimas fotos
---------------------------------
las de mi autopsia sentimental.

Costillas desnudas desgajadas,
los huesos apenas unidos
por los ligamentos de la memoria.

Soy un esqueleto de búfalo
en una pradera de Yunnan.

Montañas de escombros
en grises ciudades chinas,
remos canadienses
hendiendo dolorosas
reminiscencias líquidas,
campanas inglesas
que cuantifican
mi tasa de desintegración.

Radiactividad emocional.

Maldigo el colapso
de mi función de onda,
quién pudiera
des
      d
      o
         blar
                 s
                 e
                    por el mundo,
mientras oigo las voces
de mi propio
tribunal de acusación.

Huellas de muro
sobre fondo negro,
un prisma de yeso blanco
que condensa
la belleza
y la dureza,
los límites geométricos
de los corazones humanos,
mientras ella
sigue alejándose,
ella,
que me enseñó lo que sienten
los pájaros posados en las ramas.

viernes, 24 de abril de 2015

Blade runner

El tiempo llueve

sobre las nieblas radiactivas de Los Ángeles,
sobre las azoteas azules de Madrid,
sobre cornisas goteantes de miedo.

Llueve   

tras las pupilas huidizas de los búhos,
tras las retinas asustadas
de las máquinas con alma.

El tiempo llueve

sobre aleteos de paloma
hacia naves ardientes
más allá de Orión,
sobre ventiladores coronados de luz,
sobre tentáculos de claridad
que tantean patios de negrura.


Una buena vida le espera
en las colonias de otros mundos.


Cross now,
cross now.


Soplan ráfagas de sintetizador
entre las hojas de periódico
que se abrevan en los charcos.

El tiempo húmedo resbala
 
por paredes rotas a puñetazos,
sobre manos agarrotadas
que se intentan clavar a la vida,
sobre procesiones de santos
y unicornios de papel,
sobre casas en Shanghai
con heridas de cuadrados rojos.

Llueve

sobre las tumbas de familiares
en países lejanos,
sobre los ecos que no escucharé
de los primeros llantos
de los hijos de mis hermanos.


Una buena vida le espera
en las colonias de otros mundos.


Don't walk,
don't walk.


El tiempo llueve
sobre los extraños que miran
desde detrás de los espejos.


Cross now,
cross now.


Una buena vida le espera
en las colonias de otros mundos.


Muerte y resurrección,
lamentos de trompeta
y de sintetizador,
paraguas de neón,
túnicas púrpuras
y sombreros de cohete,
figuras crucificadas
frente a los altares
del hedonismo madrileño.


Don't walk,
don't walk.


Un falso extranjero
entre la puerta del Sol
y la puerta de Tannhäuser
sueña con colonias lejanas
y rebaños de fórmulas eléctricas.


Cross now,
cross now.

domingo, 3 de agosto de 2014

Dumoine

La canoa hiende
muros de verdor  tembloroso,
los secciona  con navajas de onda
y regresa al blanco del cielo.

Costillas de árbol,
pinceladas de tronco
duplicadas por manos inseguras,
el verdor enhiesto
extendiendo tentáculos al agua,
agolpándose expectante en la orilla.

Líneas de corriente,
líneas de canoa,
brochas de remo,
danzas de fuerza
sobre mantos vivientes,
abecedarios de agua y piedra,
caligrafías ondulantes,
goteo de palada,
truenos de cascada,
arquitecturas de onda:
arcos clásicos tensados por rocas,
postmodernidades ebullentes de espuma.

Fluidos de luz entremezclados:
mercurio de nube, hoja y cielo.

Tiempo fluido
entre orillas herbáceas,
instantes de músculo, roca y burbuja,
zambullidas de ocaso reverberante,
vértigos de adrenalina,
botes zozobrantes de río,
gritos apresurados,
mochilas y barriles flotando a la deriva,
naufragios a cámara lenta
hacia el abrazo consolador
de ensenadas tranquilas.

Cortes histológicos de espuma,
cenas de vértigo y cascada,
rascacielos de gotas
emergiendo de nieblas
atravesadas por lanzas de luz.

Libélulas en cópula,
cáusticas de zapatero,
ranas huidizas,
coletazos de castor,
la mirada de un zorro,
tortugas centinelas
en umbrales invisibles,
saltos de pez oscuro,
visiones de alce
emergiendo del río,
estatuas de águila
en ramas inmóviles.

Pinos rojos borboteantes,
pinos blancos abriéndose  al cielo,
espirales de troncos centenarios,
Marañas azules de bosque
arañando subidas de arteria
hacia acantilados aéreos,
horizontes ondulantes
de verde canadiense
cobijando las curvas del Dumoine.

Ritmos de lluvia
sobre lonas en tensión,
pieles erupcionando
en volcanes de insecto,
bramidos espeluznantes
en las noches vampíricas,
truenos de desgarro,
susurros de caída,
huesos en descomposición,
arias de pájaro
sobre fondos de brisa,
percusión de agua encabritada.

Caricias de viento, agua y sol.

Naranjas de tienda,
azules de barril,
formas de ropa tendida,                  
canoas invertidas
bamboléandose entre árboles
como insectos gigantes 
de mundos lejanos y amarillos.

Tiempo,
memorias,
amistades,
despedidas,
futuros inciertos
fluyendo hacia el Ottawa.